La pedagogía de Dios es una forma de enseñar tan buena que debería ser modelo educativo para otros temas de aprendizaje. La pedagogía de Dios no es presentada como algo estética o como algo que no puede modificarse ni si quiera es presentada como un conjunto de pasos prácticos para enseñar.
La pedagogía de Dios es un estilo de enseñar que está basado en convicciones tan profundas y unas actitudes u opciones pedagógicas fundamentales que forman toda la acción educativa de Dios.
La pedagogía de Dios debe ser un punto de referencia y objeto para cualquier tipo de educación, no sólo para la educación en la fe. Ésta se manifiesta con un estilo que no se refiere al contenido, sino a la manera o a la forma de expresarse y/o darse a entender de algo. Este tono es un acto creativo, requiere el uso de la personalidad misma. Esta forma o estilo divino de enseñar esta caracterizado por la condescendencia. La condescendencia vertebra la pedagogía de Dios, incluso en el directorio general se confirma que ésta es la manifestación particular de esta pedagogía.
No se podría entender la pedagogía de Dios si no nos damos cuenta de cuál es su estilo de enseñar. Se habla de una condescendencia de Dios en el lenguaje de los hombres. No se refiere únicamente a que Dios habla en inglés, francés, alemán o el idioma que se quiera mencionar para la persona que le escucha o le quiere hablar. En la sagrada escritura podemos darnos cuenta de la forma impresionante de ser condescendiente, por ejemplo, adapta su lenguaje a nuestra naturaleza, como cuando le habla a los pescadores y les quiere enseñar algo, se lo enseña con ejemplos de la pesa. Es a esto que se refiere la condescendencia de Dios y la forma de adaptar su lenguaje al nuestro.
La condescendencia es una ayuda, es una bajada para unirse a otro y socorrerlo, es un bajar de un nivel superior a uno inferior para adaptarse a la capacidad de otro.
Bien se dice en la biblia: Yavéh los precedía de día en columna de nube para marcarles el camino y en la noche en columna de fuego para alumbrarlos, así podían caminar tanto de día como de noche.

Podemos ver cuando Jesús nos enseñaba y predicaba del amor, su pedagogía era dar la vida por los demás. A demás también fue condescendiente de una manera plena e incuestionable cuando el muere por nosotros por amor para redimirnos y volver a unir ese puente con Dios padre.
Es en todo esto y en muchos ejemplos más que podemos ver la condescendencia de Dios para con el hombre, es ésta su forma de enseñar en lo servicial, en el amor, dejó que su hijo unigénito muriera en la cruz para que el hombre pudiera entender cuánto ama Dios al hombre.
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