La iglesia es un misterio y un solo pueblo, está constituida materialmente por los hombres, como son el Papa, los Obispos, los Sacerdotes, los Laicos, los Religiosos y todos los que creen en Cristo.
La iglesia tiene como misión predicar, santificar y guiar a todos los hombres. Ella continúa la misión de Cristo, nos comunica por los Sacramentos la vida de Cristo, perpetúa la obra de Cristo en el tiempo y el espacio y por ella Dios nos llama a la salvación.
Se refiere a la iglesia como un signo o señal porque Jesús cuando vino era un signo de salvación, un signo o señal de amor de Dios para con los hombres. Es por eso que nosotros al formar parte de su iglesia somos miembros participantes en la historia de la salvación en otras palabras somos “signo” de amor y salvación para los que lo desconocen.
Si los miembros de la iglesia no nos parecemos a Jesucristo, no daremos al mundo la “señal” el “signo” de que Dios nos ama y nos ha convocado para la salvación.
Se habla también de cómo una enfermera se ha encontrado con cinco religiosas de un sanatorio que están ocupadas habitualmente en los cinco puestos “claves” para que la administración económica sea estupenda y ninguna tiene tiempo para atender personalmente a un enfermo.
Hoy, más que nunca las palabras se las lleva el viento, los jóvenes quieren “hechos”, quieren obras, quieren vida…No importa lo que decimos, sino lo que hacemos y por ello lo que somos. Por eso en el evangelio de Jesús se habla de que debemos ser “Luz del mundo” “Sal de la tierra” “Árbol frondoso al que pueden venir a anidar todas las aves del cielo”.
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